¡Al agua pato!… o carlino…

May 30, 2012 by     4 Comments    Posted under: Consejos sobre el carlino, Limpieza e higiene

Como limpiar a tu carlino | Consejos para su higiene

Hoy he bañado a las carlinas, ya tocaba limpiar después de refregarse por una granja de cabras… ¡menudo pestazo a cabra y a carlino sudoroso! Y es que si no, no las baño ya que mejor no bañarlas frecuentemente. Tiene que pasar un mes como mínimo entre baño y baño.

limpiar

Un lavado más frecuente provocaría sequedad en la piel y además agravamos el problema del olor a perro ya que eliminamos una película protectora natural de la piel.
Si no es necesario el baño completo, basta con pasarle una toallita de bebé y listo.

El carlino tiene el pelo corto y sedoso, si queremos mantenerlo en buenas condiciones durante mucho tiempo, también tendremos que mantener una buena alimentación, una cuidadosa higiene de la piel y del pelaje.

El primer baño se hará a partir de los cuatro meses, siempre y cuando el cachorro esté sanísimo y con todas sus vacunas.¿Cómo empezamos? Pues primero yo me preparo lo necesario, champú a mano, algodón para los oídos, una toalla grande, perfume, cepillo, juguetes y para nosotros ropa cómoda que no nos importe que termine chorreando de agua perruna.

Llenamos un palmo y medio la bañera con agua calentita y juguetes, con cuidado de que no queme, para ello basta con meter la mano y comprobar que está en su justo punto.
Bueno, se pueden duchar y listo, aunque a mi eso de la bañera me gusta tanto que también lo hago con ellas. Les encanta y no pasan tanto frío en épocas frescas.

Les ponemos el algodón a modo de tapón para los oídos y así evitaremos una futura otitis, por si las moscas. Y ¡perro desnudo al agua! A remojarse bien, a jugar y a disfrutar todos, ¡claro que sí! Si el agua se enturbia bastante, podemos irla renovando.

Una vez tenemos al pug mojadito, pillamos el champú (parece esto una receta culinaria), ojo con el champú, hay de varios tipos, para cachorro, para pieles sensibles, para pelo negro… el caso es que tiene que ser para perro y de calidad, respetando el pH de la piel y todas las constantes que nutren el pelo. Tampoco es necesario ser muy exigente en este aspecto.

Le haremos dos aplicaciones de champú y aclarado, la primera más abundante y espumosa, le gustará el masaje por todo el cuerpo, mmm, qué ronroneo más gratificante. Tenemos que aclararlo bien con agua limpia, ni un resto de espuma, oiga. Entonces lo secamos con la toalla, ¡si se está quieto! a mi me hace mucha gracia cuando se quieren secar ellos solos, en este punto se ponen loquísimos y no son de extrañar los famosos ataques carlineros.

En fin, cuando ya están casi secos y nosotros empapados, los tapones van fuera y las orejas secas, le pasamos el secador calentito pasando la mano a contrapelo por aquellas zonas donde queramos un aspecto más hueco y natural. Ojo con la temperatura del secador y con mantenerlo en la misma zona demasiado tiempo, si os secáis con secador ya sabéis de qué hablo.

¿Suelta pelo, no? Pues ahora toca cepillarlo para eliminar el pelo muerto y un par de ráfagas de perfume, si se desea, claro está. También puede aplicársele aceite de visón (que deja el pelo con un magnífico aspecto) si queremos dejarlo “niquelao” para exposición.

Y ya tenemos un carlino listo y guapo, ropa para lavar y un lavabo que fregar. ¡Menuda molosinada!